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FIRMA PARA QUE NO QUEDEN IMPUNES ESTOS CASOS,GRACIAS SI LO HACES:

Bueno para que la gente lo vea cada vez que entre al blog, dejo esto, si teneis corazón firmar por favor, os lo agradezco si lo haceis, aquí dejo los siguientes casos, con el correspondiente enlace para firmar. Zeus, asesinado por el CAAC de Barcelona, Firma para que no queden impunes los responsables: Zeus era un perro que iba a ser adoptado, y aun asi lo sacrificarón, para ver la entrada completa pincha en el siguiente enlace. http://proteccionanimal-spain.blogspot.com/2010/02/zeus-asesinado-por-el-caac-de-barcelona.html Y para firmar en el siguiente enlace http://www.efirmas.com/2739904/ver.html Y el otro caso que pongo por el momento es el siguiente.
Por favor firma para que el dueño de Vela no salga indegne:

Aquí dejo el caso de Vela, por favor firmar para que ese cabrón vaya a la carcel, y que no se olvide este caso, recordad que no hace falta que seais de España. Aquí dejo el caso de Vela, por favor firmar para que ese cabrón vaya a la carcel, y que no se olvide este caso, recordad que no hace falta que seais de España.
Este es el link donde podeís ver el video. http://www.edirecto.tve.es/?go=111b735a516af85c70a0c680fbb8f... con una sola firma, podemos hacer mucho. Os pido que paseis esto a todos vuestros contactos y el que no quiera firmar, al menos que los pase a sus contactos, que habrá gente que si desea hacerlo :) Esta es la página de recogida de firmas: http://www.tenerifeenlinea.com/firmas.php Para leeer la entrada completa pincha el siguiente enlace.http://proteccionanimal-spain.blogspot.com/2010/01/por-favor-firma-para-que-el-dueno-de.html Y también os animo a meteros en la etiqueta de RECOGIDA DE FIRMAS hay podreis encotrar otras causas por las que firmar, gracias. http://proteccionanimal-spain.blogspot.com/search/label/Recogida%20de%20firmas

sábado, 28 de julio de 2012

Keith Mann:(PORTAVOZ DEL A.L.F.) Un auténtico guerrero, Entrevista de Bite Back.


[extraido de la revista Sombras y Cizalllas nº 7>>]
Bite Back: Eres uno de los activistas del ALF más conocidos. Fuiste encarcelado por incendiar un camión cárnico e intentar quemar otros diez. Además se pensó que fue fuiste el líder de una ola de acciones (casi 700 en 1991) que golpeó Manchester. Después de haber pasa-do siete años en la cárcel, ¿sigues orgulloso de tus acciones y sigues manteniendo tus ideas?
Keith Mann: ¡OH si, estoy orgulloso! Orgulloso de formar parte de esta lucha épica por la liberación animal. Ser encarcelado fue solo una consecuencia, algo más molesto que vergonzoso, y desgraciadamente inevitable.
Esa dura sentencia fortaleció mi determinación. Supongo que ser apartado de mi agitada vida de activista durante tanto tiempo me produjo una gran recarga. Cualquier duda que podía tener sobre que la acción directa es lo que hay que hacer, se esfumó con la condena de 14 años que me dieron como respuesta.
BB: ¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a usar el incendio como método de lucha? ¿Qué deliberaciones y preparaciones hiciste?
KM: Quiero que conste que yo fui encarcelado por un solo cargo de incendio (incendio frustrado), así que en términos legales, ¡nunca he quema-do nada y nunca he reconocido haberlo hecho! Así que, hablando en general, hay unos cuantos motivos para escoger el incendio como método.
Los trucos pequeños de sabotaje (por ejemplo dañar el motor de los vehículos, puede ser caro y molesto), después de todo, no son suficientes. ¿Es suficiente mensaje para una universidad o un matadero romperles los cristales, contaminar sus depósitos de gasolina y pincharles las ruedas? Yo creo que no. Dañar la explotación animal es un comienzo, pero acabar con ella es nuestro objetivo.
Si atraer la atención forma parte de las intenciones de una acción y en gran parte lo que consigue el ALF es atraer la atención sobre la explotación animal y quienes la practican, entonces, ¡Qué mejor forma de hacerlo que con fuego!
El ataque por el que me encarcelaron iba dirigido a una flota de diez camiones para transportar huevos pertenecientes a los granjeros Stonegate, que dirigían esas infernales granjas de huevos. Estábamos bajo vigilancia, igual que numerosos posibles objetivos, tras una oleada de acciones de este tipo, y la policía nos tendió una emboscada. Nuestras intenciones eran claras: primero, hacer la mayor destrucción posible y, segundo, no ser cogidos. ¡Fallamos! Teníamos diez artefactos, uno para cada cabina, pero antes de poder encenderlos apareció la policía y se produjo una persecución policial de coches.
BB: ¿Cómo aprendisteis a hacer artefactos incendiarios?
KM: Aprendí el principio y experimenté con las distintas opciones. En nuestra sociedad se ven los artefactos incendiaros como si fuese algo para especialistas, algo que hay que aprender en clase de química; pero no es así, es algo realmente sencillo. Enseñar los unos a los otros el .cómo se hace. o esos manuales que aparecen en tu casa ha sido indispensable para mantener la llama encendida. Al fin y al cabo, saber es poder.
BB: Tienes el honor de ser uno de los pocos activistas por la liberación animal que han escapado de la custodia policial, mientras estabas preso por nada menos que cargos relacionados con incendio. ¿Podrías recordar esa aventura y cómo finalizó?
KM: Desde el primer momento en que me arrestaron estaba decidido a intentar escapar a la mínima oportunidad. Todas las personas que entran encuentran una vía de escape, aunque no todas sean físicas. Creo que el objetivo de todo el mundo es liberarse de esa cautividad, de la manera que sea. En mi caso, la liberación iba a ser física en lugar de a través de la lectura, la educación o la meditación, que son las vías que escogen otras personas. No les critico para nada, pero yo soy una persona más inquieta y necesito estar físicamente activo para calmar mis nervios.
Durante algunos meses estuve pensando en el modo de escapar y estuve dolorosamente cerca en varias ocasiones, una en la que había un túnel de por medio, y otra en la que había un oculista (lee el libro). Pero costó dos años llevarlo a cabo y obtener el golpe de suerte que necesitaba. Había pasado muchos meses entrando y saliendo de cárceles y siendo encarcelado en comisarías debido a la falta de espacio. Una mañana la policía vino a buscarme a la cárcel para llevarme a una comisaría donde interrogarme sobre algo de lo que me querían acusar. Bueno, ¡eso fue un error!
Las cárceles están diseñadas para largos periodos de detención de muchos presos a la vez, las comisarías no; y por tanto, las medidas de seguridad son menos estrictas. La suerte me llevó a pasar el día en ese lugar y por la noche me vendrían a buscar para llevarme a la mañana siguiente a otro sitio temporal hasta el juicio. Mi escolta, de dos hombres, y yo íbamos a entrar en la furgoneta de la prisión para atravesar la ciudad. Pero si los policías vagos me hubiesen puesto las esposas para los pocos pasos que había del edificio seguro a la furgoneta segura, o si hubiese habido techo en el patio, yo no me hubiese soltado, corrido a través del patio y saltado el muro para volver así a algo parecido a una vida normal.
Escapé a pie y me escondí de la partida de búsqueda hasta el anochecer, y después recorrí el camino hasta una casa en la que me atendieron. Al día siguiente me llevaron junto con una amiga que también estaba en búsqueda y captura. Estuvimos los diez meses siguientes haciendo nuestras cosas hasta que una mañana la policía siguió nuestro rastro hasta un refugio de animales en la costa Sur. Una vez más el dispositivo que habían planeado no fue suficiente, y Keith aprovechó una oportunidad para huir, para ser atrapado más tarde en el bosque ¡por un perro policía! Aquellos diez meses fueron geniales.
BB: Tu caso y la sentencia fue una desagradable muestra de la injusticia de la justicia. El juez era un cazador y criador de ovejas. Sus amigos influyeron notablemente en tu sentencia, fuiste trasladado innumerables veces antes del juicio y los pequeños detalles, como hacerte llevar ropas ridículas durante el juicio, parecían ser la norma. ¿Cómo afrontaste estas trabas políticas y personales? ¿Te han enseñado a cómo tratar a las autoridades?
KM: Nunca fui maltratado físicamente en la cárcel, pero las estupideces que hicieron me proporcionaron continuas luchas y enfrentamientos. De algún modo, me proporcionaron algo contra lo que luchar y así mantenerme activo. Yo no me quería molestarme en con-seguir margarina, pasta de dientes, que me permitan hacer deporte, lectura o lo que sea. Pero si se me castigaba equivocadamente por el menor de los delitos, les haría responder. No les gusta que los internos se quejen de todos los asuntos, así que te exigen que hagas primero una solicitud oficial y luego una queja. Muchos internos no conocen la vía de hacerlo o no les apetece llevar a cabo todo el proceso con las autoridades carcelarias, pero yo disfrutaba con el desafío, y a las autoridades no les gustaba el trabajo, así que me incitaba a mí mismo a resolver todos mis problemas de esta forma. Era una distracción, una gran pérdida de papel y de tiempo, pero a mí me sobraba y consiguió proporcionarme comida vegana.
BB: ¿Podrías hablarnos de los primeros momentos en los que empezaste a cumplir esa sentencia de 14 años?
KM: No, en realidad no. El modo en que sucedieron las cosas me dio tiempo a prepararme de forma que el golpe fue amortiguado y en el momento que recibí la sentencia ya había cumplido casi tres años, así que después de todo no fue tan horrible.
Fui arrestado en 1991 y puesto en prisión preventiva hasta el juicio. Sabía que si era arrestado por incendio podía ser condenado a cadena perpetua, así que me preparé para lo peor. Ser arrestado aquella noche era lo peor que me podía haber pasado, pero estaba mentalmente preparado.
Me pasé dos años en prisión preventiva en espera de un juicio en el que se me acusaba de innumerables conspiraciones y otros delitos. Era un juicio en el que la policía quería destruir al ALF y tenernos encerrados durante años.
Me ayudó muchísimo recibir tanto apoyo del exterior, y también me ayudó muchísimo ser capaz de escapar y retrasar lo inevitable. Ser arrestado un año más tarde me perjudicó, pero no, yo no había hecho grandes esfuerzos en evitar-lo ya que volvía a estar activo en los asuntos que me habían metido en problemas. Cuando recibí la sentencia unos meses más tarde ya había pasado tres años de cárcel. Fue una sentencia despiadada pero aun así no fue tan traumática como cualquier experiencia que he tenido de los mataderos, y tuvo muchos menos efectos sobre mí.
BB: ¿Puedes describirnos eso primeros momentos de libertad después de casi siete años de cárcel?
KM: ¡Oh, si! Me sentí liberado. Sabía que esto era lo mejor para otros y yo había proporcionado esta liberación muchas veces, pero nunca la había experimentado yo mismo. No hay nada comparable a la libertad, es algo que no apreciamos como es debido, algo que todos los animales deberían disfrutar.
El simple hecho de caminar bajo la lluvia era fantástico. Me dieron sólo cuatro días para poner mis cosas en orden y prepararme para la puesta en libertad después de siete años, pero otra vez gracias al apoyo que recibí no fue un asunto difícil.
BB: Si podemos sacar algo positivo de tu absurda y cruel sentencia es que el Grupo de Apoyo a Presos Veganos (VPSG) nació a raíz de ella. ¿Puedes comentarnos las condiciones que influyeron en su formación, cómo te ayudó y en qué consiste actualmente?
KM: Solamente se necesitaba que hubiese alguien en el lugar y en el momento adecuado, y Jo Ann Brown lo estaba. Una amiga preocupada por nuestro bienestar pronto se dio cuenta de que había que hacer cambios en los métodos de ayudar a los veganos presos. Nuestras infinitas quejas en el interior le llevaron a empezar una campaña en el exterior para ayudar a mi co-acusada y a mí. El trabajo ya había comenzado, y al cabo del tiempo se creó el VPSG, que trabaja sin descanso para todos los veganos presos. Sin ese apoyo hubiese sido imposible recibir una alimentación adecuada y tener acceso a artículos de baño. Cada cosa que hacemos tiene sus consecuencias y el VPSG es una de ellas.
BB: El grupo Justicia para Keith Mann te convirtió en una celebridad en el movimiento. Esto te proporcionó una especie de escenario desde el que influir a quienes te apoyaban. ¿Cómo es ser un activista político conocido y qué obligaciones representa?
KM: Nunca quise ser el centro de toda esa atención, ni ser arrestado e interroga-do a la mínima oportunidad, más que nada porque los activistas del ALF más efectivos son desconocidos para la policía, y las campañas más efectivas las lleva a cabo el ALF. Yo quería formar parte de ello hasta el día de mi muerte, en lugar de eso tengo que hablar sobre ello. No es exactamente lo mismo, pero es suficiente para meterme en problemas, ¡como de costumbre!
En ese aspecto es cierto que me he sentido obligado a ser el portavoz del ALF, algo que nunca hubiese hecho si hubiese tenido la oportunidad, pero es un trabajo muy importante que he aprendido a disfrutar. Incluso cuando se ataca lo bueno y lo malo de una atrocidad del ALF yo me limito a explicar los motivos que llevan a una persona a tomar estas medidas, algo que todos nosotros sabemos.
Independientemente de lo que hagamos sucederán muchos crímenes peores diariamente, y esto no debemos olvidarlo ni permitir que otros lo hagan. Me duele escuchar a gente buena cuando son presionados por periodistas para disculparse públicamente de algo y condenar a otros activistas. Esto nunca debería ocurrir. En privado se habla de tácticas, en público se habla de explotación animal.
BB: En 1998 comentaste a un periódico londinense: Somos capaces de enfrentarnos a cualquiera. Nadie ha muerto todavía pero ese momento llegará. ¿Sigues pensando así? Y, ¿puedes comentarnos en qué contexto hiciste estas declaraciones?
KM: No recuerdo haber dicho esto, fue hace bastante tiempo, pero me siento muy a gusto repitiéndolo. Los medios han citado esas declaraciones repetidas veces, ya que pretenden presentarme como un violento asesino que pretende matar. Jerry Vlasak se ha encontrado aquí con algo parecido hace poco, en un intento de desprestigiar el resto de sus palabras. Como no pueden aportar nada más, tienen que aferrarse a algo. Me sentía mal entonces y lo sigo haciendo cuando arrinconan al movimiento, pero que cambien las posiciones y que la gente empiece a matar explotadores de animales en nombre de la liberación animal sólo es cuestión de tiempo. Resulta un avance lógico, y sugerir otra cosa no sería honrado.
Puede que nunca suceda y, por supuesto, sería mejor si no fuese necesario. Durante mucho tiempo este desinteresado, compasivo y amplio movimiento se ha contenido mucho a la hora de enfrentarse a la violencia y a la crueldad extrema.
BB: Fuiste amigo de Barry Horne y seguisteis un camino parecido. Cuando murió comentaste: .Él pensaba que la falta de rabia y de con-fianza en uno mismo dentro del movimiento por la liberación animal, estaba garantizando literalmente que continuaste la vivisección indefinidamente. Y tenía razón. ¿Crees que el desinteresado coraje de Barry y su último sacrificio ayudaron a cambiar esto? ¿Tiene más confianza y más rabia el movimiento desde la afirmación de Barry?
KM: Lo pienso totalmente. Sigo escuchando a gente decir que la muerte de Barry fue inútil y eso me duele. Barry hizo lo que hizo porque deseaba más que nada acabar con la explotación animal. Muchos de nosotros afirmamos lo mismo, ¿pero cuantos convertimos en hecho nuestras palabras? Fue el esfuerzo de Barry lo que reavivó la campaña contra la vivisección en la que estamos ahora. Si él siguiese en la cárcel, todos los lugares que estamos cerrando ahora podrían estar creciendo. Dicho esto, creo que Barry se sentiría tan decepcionado ante la escasa respuesta a su muerte igual que se sentía ante la res-puesta hacia la explotación animal. Si sus esfuerzos han sido en vano y su muerte ha sido inútil, es culpa de quienes queremos acabar con la explotación animal. Barry hizo su parte.
BB: En los últimos años has participado en grandes esfuerzos contra la vivisección. Las campañas Shamrock Farm y Regal Rabbit fue-ron dos victorias históricas para los animales de laboratorio. ¿Cuál fue la receta que llevaron estos esfuerzos al éxito?
KM: La persistencia y la confianza en nosotros mismos es lo que pondrá fin a la explotación animal. Pero, incluso con esto, es necesario que además exista el ALF. Fueron los ataques del ALF los que acabaron cerrando estos lugares. Fueron estos ataques y el miedo a que se produjesen más lo que cerró Regal, Shamrok y otras más. Creo que el estar determina-dos a hacer su vida tan incómoda como la de los animales que tienen enjaulados es tan importante como nuestra intención de cerrar esos lugares.
Por ejemplo, en Newchurch, pueden llevar cinco años de campaña y la granja continúa operativa, pero el resto de su imperio se está derrumbando. Mientras los desafíos aumentan y las tácticas imaginativas aumentan, la presión consigue hacer de su vida un trauma continuo y consigue también mostrar lo que les espera a otras personas que piensen que pueden resistir la presión. Es tan sencillo, ¿o soy yo?
BB: ¿Cuál es tu acción del ALF favorita de todos los tiempos?
KM: ¡OH, me he quedado sin habla! Puede que también me preguntes mi comida favorita. Hay tantas. Supongo que las que tienen la facultad de hacerte sentir bien y difundir el mensaje, como la acción de la Universidad de Iowa, donde después de liberar a los animales se han causado grandes daños y se han mostrado los daños.
No prestamos demasiada atención a las langostas y cuando se les presta atención me alegro muchísimo. Una vez que se les ha liberado de una trampa se acuerdan y nunca vuelven a caer, y pueden vivir 100 años. ¡Qué gran regalo es para ellas! Fue muy satisfactorio ver un video en el que se liberaban langostas y luego se rompían las trampas. Una acción sencilla, pero efectiva. Eso me gusta. Otra acción hecha en 1985 (operación Greystoke) me impresionó e inspiró. La llevaron a cabo activistas franceses contra la vivisección y, ¡rescataron a diecisiete babuinos de un laboratorio! Ha habido muy pocas liberaciones de primates como esa (excepto en Brasil, donde se liberaron muchos más en una acción). En Inglaterra, durante todos estos años, el ALF sólo ha rescatado a uno de la vivisección, a pesar de que hemos impactado mucho en su importación y cría. Pero el pasado es historia fuera de nuestro control. El futuro, se mire como se mire, ¡es nuestro!
Keith esta en la cárcel actualmente. Le habían condenado a 230 horas de servicios comunitarios por rescatar 700 ratones de los laboratorios Wickham en diciembre del 2003. Al salir del juzgado amenazó al director de los laboratorios y fue condenado a 6 meses de cárcel.
FUENTE:
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